Sunday, May 26, 2013

Las Armas de Nuestra Milicia

Las Armas de Nuestra Milicia 



Dios no nos ha dado esta Gran Comisión sin darnos las armas necesarias para poder cumplirla. 

2 Corintios 10:3-5 
3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 
4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 
5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo

Para poder hacer la gran comisión Dios nos ha dado una seríe de armas espirituales que nos ayudarán a cumplir con nuestra labor. 

No debemos decir que no podemos, porque no es solo nuestro esfuerzo sino que trabajamos juntamente con Dios. 

Veamos nuestras armas 


1. La Palabra de Dios 

Isaías 55:10-11
10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá,  sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 
11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. 

Esta es el arma más poderosa que tenemos, la Palabra de Dios que como espada de doble filo llega al fondo del corazón del incrédulo. 

Hebreos 4:12
12  Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,  y más cortante que toda espada de dos filos;  y penetra hasta partir el alma y el espíritu,  las coyunturas y los tuétanos,  y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 

Cuando predicamos la Palabra de Dios esta hace lo que quiere y logra que la persona que nos escucha pueda nacer de nuevo

2. Tenemos la Unción en Nosotros 
1 Juan 2:20, 27
20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas,  y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. 

Cada creyente ha sido ungido por Dios; esa La unción que tenemos en nosotros es la presencia de Cristo en nosotros a través del Espíritu Santo en nuestro interior.
Como dice en 1 Juan 4:4: “El mayor vive en nosotros”; por eso cuando predicamos no lo hacemos solos sino que con la ayuda de la unción en nuestro interior.

3. El Espíritu Santo convenciendo al mundo de pecado 
Juan 16:7-11
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 
9 De pecado, por cuanto no creen en mí; 
10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 
11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. 

La Traducción en Lenguaje Actual pone el verso 8 así: “Cuando el Espíritu venga, hará que los de este mundo se den cuenta de que no creer en mí es pecado.”
Aquí vemos como es que el Espíritu Santo convence al mundo de su pecado, que es en esencia el no creer en Jesús.

4. El Poder de Dios para Testificar 
Hechos 1:4-9
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. 
6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 
7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 
8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. 
9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado,  y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 

Cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo recibimos el poder de Dios para testificar.

5. Las Señales que nos Acompañan 
Marcos 16:17-18
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

La palabra señal es la griega semeíon; que significa un hecho sobrenatural; un milagro, una señal, un signo.
Nuestro evangelio es un evangelio de poder así que aprovechemos y usemos las señales milagrosas que Dios nos dio.

6. Jesucristo Predica Junto con Nosotros 
Marcos 16.20
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. 

Esta es una de las verdades más maravillosas, cuando predicamos, Jesús está a nuestro lado predicando con nosotros
La Biblia en Lenguaje sencillo lo coloca así: “Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales, y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero.”
Jesús trabaja con nosotros cuando predicamos el evangelio así que prediquemos con entera confianza sabiendo que no estamos solos

Conclusión
Teniendo estas poderosas armas vayamos y alcanzamos al mundo sabiendo que no estamos solos sino que tenemos el respaldo de Dios para cumplir esta Gran Comisión.

Friday, May 24, 2013

Nuestra Gran Comisión

Nuestra Gran Comisión


1 Corintios 9:16-17
16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.

Pablo sabía claramente que tenía una comisión dada por Dios que era predicar el evangelio a toda criatura. 

Veamos 1 Corintios 9:17 en varias versiones para ver la palabra "COMISIÓN"

Biblia en Lenguale Sencillo
17 Yo no puedo esperar que se me pague por anunciar la buena noticia, pues no se me preguntó si quería hacerlo; ¡se me ordenó hacerlo!
Versión Popular
17Por eso, si lo hiciera por propia iniciativa, tendría derecho a una recompensa; pero si lo hago por obligación, es porque estoy cumpliendo un encargo que Dios me ha dado.

La Biblia de las Américas 
17 Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensa  pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo se me ha confiado. 

Nueva Biblia de los Hispanos
17 Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensa; pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo (una mayordomía) se me ha confiado. 

Nueva Versión Internacional
17 En efecto, si lo hiciera por mi propia voluntad, tendría recompensa; pero si lo hago por obligación, no hago más que cumplir la tarea que se me ha encomendado.

Reina Valera 1909
17 Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; mas si por fuerza, la dispensación me ha sido encargada.

Reina Valera 1995
17 Por eso, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.

Reina Valera Actualizada
17 Por eso, si lo hago de buena gana, tendré recompensa; pero si lo hago de mala gana, de todos modos el llevarlo a cabo d me ha sido confiado.

Traducción en Lenguaje Actual
17 Yo no puedo esperar que se me pague por anunciar la buena noticia, pues no se me preguntó si quería hacerlo; ¡se me ordenó hacerlo!

En todas estas versiones podemos ver que esta comisión es una orden, un encargo de Dios, una mayordomía, una tarea, una dispensación.

Jesucristo mismo es quien nos encomendo hacer esta obra

Mateo 28:18-20
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 
20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Podemos ver que justo antes de ir al cielo Jesús le encargo a la iglesia lo que llamamos "La Gran Comisión".

Veamos en Marcos 16 más acerca de esta "Gran Comisión".

Marcos 16:15-20
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.   
17 Y estas señales seguirán a los que  creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. 
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

En Lucas también encontramos acerca de esta Gran Comisión y vemos que aquí se nos llama testigos.

Lucas 24:44-49
44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 
45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 
46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 
48 Y vosotros sois testigos de estas cosas. 
49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Vemos aquí que somos testigos de la muerte y resurrección de Jesús, así que ese es nuestro mensaje

También vemos que no vamos desarmados al cumplimiento de la Gran Comisión sino que Dios nos ha dado armas espirituales para poder realizar esta Gran Comisión.

Friday, May 17, 2013

Características de los Embajadores de Cristo


Características de los Embajadores de Cristo 

Hay varias características que tiene un embajador de Cristo, citemos algunas de ellas:


(1) Los embajadores son escogidos y Dios nos escogió en Cristo para ser sus representantes. 

Como vimos en 2 Corintios 5:20, Dios nos escogió como sus embajadores, somos sus representantes aquí en la tierra.

En 1 Tesalonicenses 2:4 vemos que Dios nos ha confiado el Evangelio para que lo prediquemos: “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos;  no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.”

La Versión Arcas y Fernández lo pone de este modo: “Dios nos ha juzgado dignos de confiarnos su mensaje de salvación.”

Dios nos ha juzgado como dignos de confianza y nos ha encomendado Su Evangelio y nos hizo Sus representantes, dándonos una misión en la tierra, lleva el mensaje de la reconciliación al mundo.


(2) A los embajadores se les envía

Una de las características del embajador es que es enviado para cumplir una misión en un lugar determinado. El embajador no se queda en casa.

En Romanos 10 podemos ver como es que los creyentes somos enviados:

Romanos 10:13-15
13  porque todo aquel que invocare el nombre del Señor,  será salvo. 
14  ¿Cómo,  pues,  invocarán a aquel en el cual no han creído?  ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han
oído?  ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 
15  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?  Como está escrito:  ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,  de los que anuncian buenas nuevas! 

Como embajadores hemos sido enviados con un mensaje, para predicar las buenas nuevas de Jesucristo.


(3) A los embajadores se les protege. 

Un embajador debe ser ciudadano de la nación que representa, y nosotros como cristianos somos ciudadanos del cielo.

Filipenses 3.20
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

La nación suple a sus embajadores de todo lo necesario y está lista para protegerlos. De la misma manera, siendo ciudadanos del cielo, Cristo suple todas nuestras necesidades y nos protege en todo momento. 

Hebreos 13:5-6
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.


(4) A los embajadores se les considera responsables

Los embajadores representan a sus países y dicen lo que se les instruye. Saben que un día rendirán cuenta de su trabajo.

Pablo se dio cuenta de esta responsabilidad:

1  Corintios 9:16-17
16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y  ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 
17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré;  pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 


(5) A los embajadores se les llama de regreso si se declara guerra 

Dios todavía no ha declarado guerra a este perverso mundo, pero un día lo hará. 

1 Tesalonicenses 1:10
10 Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Hay un día venidero de la ira en que Dios juzgará a los malos, pero los cristianos serán llevados a su hogar antes de que llegue ese día.

1 Tesalonicenses 5:1–11
1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones,  no tenéis necesidad,  hermanos,  de que yo os escriba.
2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
3 que cuando digan: Paz y seguridad,  entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina,  como los dolores a la mujer encinta,  y no escaparán.
4 Mas vosotros,  hermanos,  no estáis en tinieblas,  para que aquel día os sorprenda como ladrón.
5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día;  no somos de la noche ni de las tinieblas.
6 Por tanto,  no durmamos como los demás,  sino velemos y seamos sobrios.
7 Pues los que duermen,  de noche duermen,  y los que se embriagan,  de noche se embriagan.
8 Pero nosotros,  que somos del día,  seamos sobrios,  habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor,  y con la esperanza de salvación como yelmo.
9 Porque no nos ha puesto Dios para ira,  sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos,  o que durmamos,  vivamos juntamente con él.
11 Por lo cual,  animaos unos a otros,  y edificaos unos a otros,  así como lo hacéis. 

Nosotros, los creyentes, los embajadores de Dios, no atravesaremos la tribulación.


Nuestro mensaje como iglesia es de reconciliación: Dios reconcilió al mundo consigo mismo por Cristo en la cruz y ha provisto la salvación para todos los que crean en su Hijo. Nuestro mensaje no es de reforma social sino de regeneración espiritual. Representamos a Cristo al invitar al perdido a que le reciba. 

Todos los creyentes somos embajadores, sea que aceptemos la comisión o no. Como Cristo dijo en Juan 20:21: “Como el Padre me envió, así también yo os envío;” así que tomemos nuestro lugar y anunciemos el Evangelio.

Tuesday, May 14, 2013

Somos Embajadores de Cristo


Somos Embajadores de Cristo

2 Corintios 5:17-21 
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Tú y yo creyentes hemos sido llamados a un ministerio, el ministerio de la reconciliación. 

La palabra ministerio es un servicio o tarea encomendada, a los creyentes se nos encomendó el mensaje de la reconciliación.

Este mensaje es bien sencillo, Dios reconcilió consigo mismo al mundo por medio de la obra de Cristo en la cruz; es decir, Dios ya no tiene nada contra el hombre, ahora el hombre tiene plena libertad para entrar a la presencia de Dios.

Hebreos 10:19
19  Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.

Ya no hay nada que impida al hombre entrar en la misma presencia Dios, solo debe entrar con confianza al mismo lugar donde Dios habita, a su misma presencia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Franklin Delano Roosevelt era presidente de los Estados Unidos.

Cierto día, en que había una gran cantidad de personas que estaban en su oficina tratando de entrevistarse  con él, un niño de cuatro años pasó corriendo y se metió en su despacho. El presidente cerró la puerta y se quedó media hora con el niño. 

La gente en la oficina empezó a protestar, pues algunos habían estado esperando  durante varias horas.

Al oírlos, la secretaria del presidente les dijo que no se quejasen tanto, pues el niño que había pasado era el nieto del presidente.

Nosotros como hijos de Dios tenemos plena libertad ahora para entrar a la presencia de Dios, y todo esto gracias a la obra completa de Cristo en la cruz, la cual permitió que estuviésemos reconciliados con Dios.

Como dice Romanos 5:8, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Es esa obra de amor de Dios en la que el hombre recibió su reconciliación con Dios, Dios ya no tiene nada contra el hombre, sus pecados ya fueron lavados por la sangre de Cristo; Dios ya no se los toma en cuenta más.

Lo más triste es que mucha gente está yéndose al infierno teniendo sus pecados ya perdonados, es por eso que Dios nos dio este maravilloso mensaje de la reconciliación, para que el mundo pueda saber que ya es libre del pecado y que pueden venir libremente a Dios por la obra completa de Cristo en la cruz.

En 2 Corintios 5:20 podemos ver la labor que hoy tenemos como ministros de la reconciliación: “Así pues, somos embajadores en nombre de Cristo, que es como si Dios os hablase por medio de nosotros. Por tanto, en el nombre de Cristo os rogamos que aceptéis la oferta de reconciliaros con Dios” (Versión Castillian).

Cuando recién me convertí conocí un joven muy alegre a quien llamábamos Polito, un día el me dio su tarjeta en la que decía: “Álvaro Pérez – Embajador”.

Le dije: “Wow, ¿Cómo una persona tan joven puede ser embajador”; él me respondió: “En 2 Corintios 5:20 dice que somos embajadores de Cristo.”

Eso se me quedo grabado desde ese momento, soy un embajador de Cristo.

Un embajador es un ministro público que goza de varias preeminencias, en especial el hecho de que se le considera como representante de la persona misma del jefe del estado que lo envía y acredita cerca del de otra potencia extranjera.

En Romanos 10:14-15 dice: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

Nuestro mensaje como embajadores de Cristo es el evangelio; que Jesús ya pagó el precio de nuestra paz en la cruz; Dios ya no estaba en guerra contra los pecadores; los pecadores ahora pueden creer y ser salvos. 

Monday, May 06, 2013

E. W. Kenyon - Dos Clases de Justicia - Parte 7 - Restaurando la Justicia Perdida


Restaurando la Justicia Perdida

Este era el mayor problema de Dios. ¿Cómo podía restaurar la justicia perdida al hombre de manera legal y seguir siendo justo? Los primeros ocho capítulos de Romanos tratan con este problema y nos dan la solución. Efesios 2:12 dice: "Sin esperanza y sin Dios en el mundo." El hombre caído está sin Dios y si esperanza. Está muerto espiritualmente, es participante de la naturaleza de Satanás. No tiene acceso a Dios. No tiene ciudadanía ni derecho legal a apelación. Es como un convicto de la prisión estatal.

Está en unión espiritual con el enemigo de Dios. Su naturaleza está en enemistad contra Dios. No está sujeto a la voluntad de Dios, y no puede hasta ser recreado (Romanos 8:27). ¿Cómo pudo Dios reconciliar al hombre consigo mismo, haciéndolo justo, y restaurándolo a una comunión perfecta? Esto solo pudo ser hecho por Dios por medio de Su Hijo tomando el lugar del hombre, cumpliendo cada demanda de la justicia, y bajándolo al nivel de un hombre perdido (2 Corintios 5:17-21).

Esto es lo que Jesús hizo, y cuando cumplió completamente los clamores de la justicia, Él fue justificado en el espíritu. No solo fue justificado en el espíritu, sino también fue vivificado en el espíritu. El fue recreado de modo que Dios dijo de Él: "Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy." Cuando Jesús fue declarado justo, justificado y vivificado, entonces fue restaurado a la perfecta comunión con el Padre.

Después de ser restaurado a la comunión perfecta con el Padre y pudo entrar al cielo como si nunca hubiese pecado, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Fue hecho la perfecta sustitución del hombre. Esto lo hizo posible no solo para que Dios justifique al hombre, sino para recrearlo perfectamente. Debido a esto, el hombre fue reconciliado con Dios. Ahora  tiene derecho al compañerismo y la comunión con el Padre, a estar en Su presencia como si nunca hubiera pecado.

El hecho de que Jesús pudo salir de la morada de los perdidos e ir directamente a la presencia del Padre es la prueba de que el pecador más vil puede hacer lo mismo por medio de Jesucristo nuestro Señor.

No hay ninguna diferencia en cuán malo sea un hombre, si él toma a Cristo como su Salvador y le confiesa como Su Señor, Dios lo hace una nueva creación. Ese hombre se convierte en la justicia de Dios en Cristo. La justicia se convierte en una realidad viva en él.

En el huerto, Adán tuvo perfecta comunión con Dios. Ninguna obra que Dios pueda hacer por el hombre sería perfecta a menos que le diese de vuelta su justicia perdida, su privilegio perdido a la comunión y su dominio perdido. Su justicia y comunión perdidas son restauradas en la Nueva Creación. En el momento que su justicia es restaurada, su dominio perdido también es restaurado mediante el uso del Nombre de Jesús. "De cierto,  de cierto os digo,  que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre,  os lo dará." 

Saturday, April 27, 2013

E. W. Kenyon - Dos Clases de Justicia - Parte 6 - Cómo Dios Nos Hizo Justos


Cómo Dios Nos Hizo Justos

Nuestra posición con Dios esta en el campo de la fe en Jesucristo. Dicho de otro modo, Dios puso nuestras iniquidades sobre Jesús. En 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado,  por nosotros lo hizo pecado,  para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. " Jesús fue más que una ofrenda de pecado. En realidad Él fue hecho pecado con nuestros pecados. Fue hecho injusto con nuestra injusticia. Como nuestro substituto por el pecado, llevó nuestros pecados y nos llevó a nosotros. Fue al lugar de sufrimiento después de dejar Su cuerpo.

Él permaneció ahí hasta que cada demanda de justicia fue satisfecha. Él fue nuestro substituto, tomando nuestro lugar, siendo hecho pecado con nuestro pecado. Fue a la prisión a la que son sentenciados los pecadores y sufrió hasta que todo lo que estaba contra nosotros fuese pagado. Fue la Deidad sufriendo por la humanidad, y siendo Deidad pudo pagar la penalidad.

Cuando el Tribunal Supremo del Universo declaró que lo que Dios había obrado en Cristo era suficiente, que sus sufrimientos habían sido adecuados y que habían cubierto cada demanda de la Justicia, Él declaró que Jesús fue justificado o hecho Justo (Romanos 4:25). En 1 Timoteo 3;16 Pablo dice que Jesús fue "justificado en el espíritu" y en 1 Pedro 3:18 leemos que Él fue "vivificado en espíritu." Él nació de la muerte. Una y otra vez se le llama: "El primogénito entre los muertos."

Dios puso nuestros pecados sobre él. Fue hecho pecado, sufrió en nuestro lugar. Y habiendo cumplido con las demandas de la justicia, la muerte no pudo retenerlo por más tiempo. Él fue "declarado justo." Él fue "vivificado". Se convirtió en el "primogénito de entre los muertos" ; la cabeza de una nueva creación. Colosenses 1:18. Cuando creemos en Jesucristo como nuestro Salvador, Dios es capaz de declararnos justos sobre la base de lo que Jesús hizo. Hay dos fases en esta Justicia.

Primero, Dios nos declara justos, y segundo, somos hechos nuevas criaturas. Nos volvemos participantes de la naturaleza divina, de modo que somos justos por naturaleza y justos por fe. Ahora podemos entender 2 Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado,  por nosotros lo hizo pecado," ¿Por qué? "para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."  Tan cierto como que Jesús fue hecho pecado, Dios nos hace justos en el momento que lo aceptamos.

"Siendo justificados gratuitamente por Su gracia (o, siendo hechos justos gratuitamente por Su gracia) por medio de la redención en Cristo Jesús." Él declara que fuimos hechos justos gratuitamente por Su gracia a través de la redención que es en Cristo Jesús. Él hizo esto "para manifestar su justicia,  a causa de haber pasado por alto,  en su paciencia,  los pecados pasados."

¿Que quiso decir con esto? Desde el tiempo de Adán hasta que Jesús fue colgado en la Cruz, Dios había estado cubriendo los pecados con becerros y machos cabríos.En Levíticos 17:11 dice: "Porque la vida de la carne en la sangre está,  y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona." La palabra "expiación" significa "cubrir". No se usa nunca en conexión con la sangre de Cristo debido a que la sangre de Cristo no cubre, ¡limpia!

No tenemos necesidad de ser cubiertos. Bajo la ley, el pecado no era quitado. No era limpiado. Solo era cubierto por la sangre de los becerros y los machos cabríos. Ahora podemos recibir por fe a Jesucristo como nuestro Salvador y Señor. Cuando hacemos eso nos volvemos la Justicia de Dios en Él. Siendo hechos justos por Su gracia, ahora tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Habiendo sido hechos justo, habiendo sido declarados justos por el Tribunal Supremo del Universo, habiendo tenido restaurada esa comunión rota a través de los tiempos, la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento inunda nuestro ser (Romanos 5:1). Ahora podemos permanecer en Su presencia sin ninguna conciencia de pecado, sin ningún temor, porque "como Él es, somos nosotros en este mundo."

Él es justo. Él mismo nos declaró he hizo justos. Este es el fundamento sobre el cual crece la fe. Cuando sabemos esto tal como la Palabra de Dios lo enseña, podemos pasar a la presencia del Padre sin ningún desafío o cuestionamiento en nuestras mentes. Sabemos que ahora no hay ninguna condenación porque estamos en Cristo Jesús. 

Tuesday, April 16, 2013

E. W. Kenyon - Dos Clases de Justicia - Parte 5 - Lo Que la Justicia Significa


Lo Que la Justicia Significa

No existe otra palabra en la Biblia, o en la teología, que sea menos entendida y apreciada que esta palabra. Y eso que ella envuelve todo lo que la humanidad desea ardientemente. 

Eso que la justicia le da para el hombre es la progenitora de todas las religiones humanas. 

Las burdas e inmorales religiones del paganismo, y las refinadas, culturizadas y filosóficas religiones modernas, son hijas del deseo del hombre por aquello que la justicia le da.

La justicia restaura todo lo que el hombre perdió en la Caída, demás le da una nueva relación como hijo con todos sus privilegios. Veamos unas cuantas cosas que esa justicia nos da al revelarse como la obra terminada de Cristo.

Nuestra Posición Restaurada

La justicia viene a nosotros en la Nueva Creación. Restaura una posición ante Dios. Quita esa vieja conciencia de pecado que ha lisiado y robado toda nuestra iniciativa espiritual, confianza y seguridad en Su presencia. Restaura al hombre a una posición ante el Padre de la misma manera que Jesús disfrutó en su caminar terrenal. Recuerda la osadía que Jesús tuvo en la presencia del Padre. Su osadía ante Satanás.

Él sabía que tenía derecho legal para estar en la presencia del Padre. Sabía que era el Amo de Satanás y todas sus fuerzas.

Recuerda que osadía tuvo en la tormenta, y como fue el Gobernador absoluto sobre las leyes de la naturaleza. No tuvo temor de decir al muerto Lázaro, aún en la presencia de mucha gente: “Lázaro, ven fuera.” No tuvo ningún sentimiento de inferioridad ante la presencia de la muerte. No tuvo ningún sentimiento de inferioridad ante la presencia de la enfermedad. No temió hablarle al manco y mandarle que esté completamente sano. La justicia es algo magistral.

El problema es: ¿Dios restauró Su justicia al hombre? Esa es la razón por la que escribimos este pequeño libro. Estamos tratando de dar la respuesta para resolver ese antiguo problema.

La Comunión Restaurada

La justicia le restaura al hombre la comunión perdida. Vemos esa comunión ilustrada en la vida de >Jesús. Él se acercó al Padre con la misma libertad e independencia con la que un niño se acerca a su padre. Se dirigió al Padre con la misma familiaridad y simpleza con la que un niño se dirige a su padre.

Jesús disfrutó de una comunión única. No había ningún sentimiento de culpa ni de condenación en el espíritu de Jesús. Nuestros corazones están preguntando hoy: “¿Pede Dios restaurar esa justicia al hombre? Creemos que puede. Creemos que la obra terminada de Cristo lo garantiza. Jesús nunca tuvo un sentimiento de escasez. Cuando necesitó dinero pagar Sus impuestos. Le dijo a Pedro que fuese y atrapase un pez y que ahí encontraría el dinero en su boca. Cuando alimentó a la multitud de cinco mil personas, le llevaron cinco panes y dos pececitos. Bendijo el pan y lo partió. La multitud fue alimentada y quedaron doce canastas llenas. 

Nunca sintió la falta de dinero, Nunca sintió la falta de amor, conocimiento ni de habilidad de ningún tipo. No tuvo ningún sentimiento de conciencia de pecado. No tuvo complejo de inferioridad. La justicia que Jesús tuvo le dio la más dulce y perfecta comunión con el Padre.

La Fe Restaurada

La justicia restaura al hombre a su fe caída. Si quieres ver esto ilustrado, ve a las ciudades y observa las congregaciones reunidas para escuchar a hombres y mujeres hablar sobre psicoanálisis o, en otras palabras, como tener fe en ti mismo y gobernar sobre otros que no tienen fe en si mismos. Jesús no tuvo necesidad de fe. Él creyó en Si mismo. Creyó en Su misión. Creyó en Su Padre. Y debe haber creído en la humanidad.

Si quieres ver la necesidad de la restauración de la justicia, ve a las iglesias y observa la profunda falta de fe del gran cuerpo del cristianismo. Son como Tomás cuando dijo: "No creeré hasta que ponga mis manos en la señal de sus manos y en su costado." La fe de Tomás, como la fe del cristiano moderno, era una fe según el conocimiento de los sentidos. Esto es la fe en lo que puedes ver y sentir.

Esa es la razón por la que muchos de los movimientos modernos, que tienen tanta demostración física, han desafiado la fe de las multitudes. Esa es la fe según el conocimiento de los sentidos.

La Paz es Restaurada

La paz puede ser restaurada solo cuando la justicia es restaurada. Esto restaura nuestra paz con Dios. El individuo es como la masa. La masa es como la nación agitada, sin descanso, sin paz ni quietud. Isaías 57:20-21 dice: "Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos."

La sensación de falta, de culpa, de necesidad, la conciencia de cargas y cuentas sin pagar, llenan el corazón de ansiedad y desasosiego. La justicia restaura la quietud y descanso al espíritu. No estamos más asustados de las cuentas, no estamos más asustados de las circunstancias. La fe levanta la inconsciencia y enfrentamos las más adversas situaciones con una sensación de superioridad. Somos los amos. No hay nada que el hombre pueda necesitar tanto hoy como el sentido de justicia.

La Libertad es Restaurada

No solo restaura la paz, sino que le da al hombre algo que ha anhelado y luchado por tener durante las edades, la libertad. La más grande libertad no es la libertad política, ni la libertad de la preocupación financiera, ni la libertad de la incomodidad física, sino la libertad de la conciencia de pecado. La justicia restaura la libertad al hombre; la misma clase de libertad que Jesús tuvo, la clase de libertad que el hombre ha ansiado ardientemente más que cualquier otra cosa.

Esto es libertad en Cristo, libertad del temor a Satanás, libertad del temor al hombre porque con fiamos en Dios con todo nuestro corazón. No nos apoyamos en nuestra propia prudencia. No estamos acosados y deprimido por el conocimiento de los sentidos o por las circunstancias. Nos paramos en esa dulce y maravillosa conciencia que "Mi Padre es más grande que todo," y "Mayor es el que está en mi que el que está en el mundo." Hemos recibido la condición de hijos.

La justicia nos da la dulce conciencia de los privilegios de nuestra condición de hijos. Somos hijos. Dios es nuestro Padre. Estamos en Su familia. Conocemos a nuestro Padre. Él nos ama y nosotros a Él. La justicia nos restaura el gozo, el gozo inefable de la comunión con el cielo en términos de igualdad. No somos siervos. No somos pecadores. Somos hijos. Herederos de Dios y coherederos juntamente con Jesucristo.

Saturday, April 13, 2013

E. W. Kenyon - Dos Clases de Justicia - Parte 4 - La Conciencia de Pecado


Estudio Acerca de la Conciencia de Pecado

En la conciencia de pecado puede ser encontrada la razón para prácticamente cada fracaso espiritual. Destruye la fe. Destruye la iniciativa del corazón. Le da al hombre un complejo de inferioridad. Le hace estar con miedo de Dios. Con miedo de si mismo. Siempre está buscando que alguien haga la oración de fe por él. No se da cuenta de su derecho legal para estar ante la presencia del Padre sin condenación.

El complejo de inferioridad que nace de la conciencia de pecado se encuentra por toda la iglesia. Muchas veces me han dicho: “Si pudiera quitarme esta conciencia de pecado, obtendría mi sanidad. Sería una fuerza para Dios, pero no puedo quitarla de mi.” ¿Ha provisto Dios una redención que cura esta afección del pecado? Estoy seguro que sí. Si Él no hubiera planeado sacarla del hombre durante su caminar terrenal, el hombre nunca hubiera podido estar parado delante de Dios porque la obra de la redención solo obra en esta era. 

Dios hizo una provisión para hacer la Nueva Creación. El planeó impartirle Su naturaleza; quitando la vieja naturaleza de pecado y reemplazándola con Su naturaleza. Esto destruye la conciencia de pecado. Pocos teólogos han reconocido el hecho que la conciencia de pecado es la progenitora de prácticamente todas las religiones humanas. El hombre ha buscado sanar esta asquerosa afección. La sensación de sentirse indigno destruye la fe, nos roba la paz mental, hace inefectiva la más ardiente y celosa vida de oración.

Nos roba toda nuestra amistad y comunión con el Padre. Nuestros teólogos desde Lutero nunca encontraron la cura para esta condición. La gente de Santidad han intentado ferozmente solucionar este asunto, pero por más lejos que hayan llegado nunca han sido capaces de curar a un paciente. La cura del hombre ha sido arrepentirse de sus pecados, dolor por sus pecados y una profunda agonía en la oración.

Otros han tratado de acallar su conciencia yendo a la iglesia, haciendo penitencia, ayunando, dando dinero, haciendo buenas obras, dejando los placeres, confesando sus pecados, peleando contra los malos hábitos, poniéndose bajo disciplina de auto negación y auto humillación, descuidando el cuerpo. Algunos han ido tan lejos que han lacerado sus cuerpos. Otros han hecho largos peregrinajes. Todos estos métodos se han intentado. Todo espíritu fervoroso ha intentado alguno de ellos.

Acaba de levantarse un Nuevo movimiento en el que los hombres y mujeres encuentran alivio temporal confesando sus pecados entre ellos. El confesar los pecados puede traer alivio temporal de la presión que hay por causa de ellos, pero ninguna obra de ninguna clase sea que fuesen obras de auto negación, arrepentimiento, penitencia, haciendo oraciones podrán quitar la conciencia de pecado del corazón.

Hay dos clases de conciencia de pecado. Una es el hombre que nunca ha nacido de nuevo. La otra es la que se desarrolla en el creyente que nunca ha crecido más allá del estado de infancia, que no conoce sus privilegios en Cristo. ¿Dónde está la dificultad? Esta es. El hombre natural es un picador, pero es más que eso. En 2 Corintios 6:14 es llamado “iniquidad.” En otros lugares es llamado “pecado”, es más que un pecador. Es más que un trasgresor. Es más que un violador de la ley.

Es por naturaleza hijo de la ira. Está muerto espiritualmente. Está unido a Satanás tal como el creyente está unido a Dios. El creyente se ha vuelto participante de la naturaleza de Dios, el hombre natural es participante de la naturaleza de Satanás. El problema es: ¿Cómo puede Dios tratar legalmente con el problema del pecado del pecado y el de los pecados? ¿Cómo es que trató con esta naturaleza satánica que está en el hombre?  

La Cura de Dios

Dios trajo una redención que cubre cada fase de la necesidad del hombre, que restaura perfectamente su comunión con el Padre para que no haya ningún sentimiento de culpa o pecado, ni memoria de las cosas malas que hayamos hecho en el pasado. El creyente se para completo en Cristo.  

Juan 1:16 dice: “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” 

Si lees cuidadosamente Hebreos 10:1-19, verás que bajo el Primer Pacto año tras año había un recordatorio de los pecados, pero en el Nuevo Pacto un hombre que ha aceptado a Cristo pierde la sensación del pecado y en su lugar recibe la sensación de unidad y comunión con el Padre.

En Colosenses 1:13-14 dice: “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” Fíjate en esta Escritura que Él “nos ha librado de la potestad de las tinieblas”, ese es el dominio de Satanás, y al mismo tiempo “trasladado al reino de su amado Hijo.”

Aquí hay cuatro hechos. Primero, hemos sido librados del dominio de Satanás. Segundo, hemos nacido en el reino de su amado Hijo. El tercero es, “quien tenemos redención.” Eso es una redención del dominio de Satanás. Satanás no tiene derecho legal para reinar sobre el hombre que ha aceptado a Cristo como Salvador. Ese hombre ha sido librado del dominio de Satanás, de la familia de Satanás. Ha nacido dentro de la familia de Dios, el reino de su amado Hijo. 

Cuando esto es hecho la obra redentora que Cristo trajo se vuelve una realidad.

Cuarto, Él no solo nos redimió del dominio de Satanás, también hay una remisión de nuestros pecados.

Él nos redimió.

Él nos recreó.

Él nos redimió.

Él nos liberó de la autoridad de Satanás.

Él remitió todo lo que habíamos hecho.

Thursday, April 11, 2013

E. W. Kenyon - Dos Clases de Justicia - Parte 3 - La Revelación de la Justicia


La Revelación de la Justicia

Entendemos que esa justicia significa la habilidad de estar parado en la presencia del Padre Dios sin ningún sentimiento de culpa ni inferioridad. Ésta ha sido la búsqueda de las edades. El deseo de quitarse la conciencia de pecado ha dado nacimiento a todas las religiones principales del mundo. La Sra. Eddy, copiando a Hegel, declara osadamente que Dios no es una persona, y que Satanás no es una persona. Así, que no habiendo Dios ni diablo, no puede haber pecado. 

Si no hay pecado, tampoco puede haber juicio debido al pecado. Si no hay pecado ni temor de juicio, no debería haber conciencia de pecado. Nuestra declaración de que la marea no sube, no la detiene de subir. Las declaraciones de los filósofos de que no existe Dios no detiene la existencia de Dios. Dios existe. Satanás existe. El pecado existe.

Pero Dios trató el problema del pecado en Su Hijo. Él quitó el pecado por el sacrificio de ese Hijo. Él lo hizo posible en términos legales para que el hombre que estaba espiritualmente muerto, en unión con Satanás, se vuelva una nueva creación al recibir la misma naturaleza y vida de Dios. Esta vida y naturaleza de Dios es la justicia. Por eso, el hombre que recibe la naturaleza de Dios se vuelve automáticamente en la justicia de Dios en Cristo.

Puede que no lo sepa, puede que no tome ventaja de ello, pero es verdad. El dominio de la conciencia de pecado sobre la iglesia ha sido fomentado, desarrollado y hecho una realidad por los ministros que han predicado pecado en lugar de predicar a Cristo y a la nueva creación. La conciencia de pecado vino con la caída cuando el hombre se hizo participante de la muerte espiritual. Pasando por las edades universales el hombre ha estado bajo la ruinosa maldición de la muerte espiritual que concibió la conciencia de pecado.

El hombre que está muerto espiritualmente no puede pararse ante de la presencia de Dios. Podemos ver como Dios ilustró ese hecho en el Antiguo Pacto. Una vez al año el Sumo Sacerdote iba al lugar Santísimo, y solamente cuando estaba cubierto por la sangre. El Sumo Sacerdote no entraba al Lugar Santísimo para adorar, sino para hacer la expiación anual por el Israel que estaba muerto espiritualmente. Dios envió a Su Hijo al mundo para Encarnarse, para estar eternamente unido con la humanidad.

Ese Hijo fue a la cruz por el consejo determinado de Dios, se hizo pecado, tomó nuestro lugar como substituto. Luego conquistó al Enemigo he hizo que la justicia estuviese disponible para el hombre. Una redención que no hace justo al hombre sería una falacia. Hasta que el hombre sea justo y lo sepa, Satanás reinará sobre él, el pecado y las enfermedades serán sus amos. Pero en el instante que sabe que es la justicia de Dios en Cristo y conoce lo que esa justicia significa, Satanás es derrotado.

La Iglesia no ha enseñado ni siquiera una justicia limitada. Tiene una justificación teológica que no explica el asunto. La redención de Dios en Cristo es la solución. Hace que el hombre sea un espíritu dominante cuando antes servía como un débil esclavo. ¿Cómo podemos obtener esta justicia que nos da comunión perfecta con el Padre, que nos da la conciencia que somos los amos sobre las fuerzas de oscuridad? Esa justicia viene a nosotros cuando tomamos a Jesús como nuestro Salvador y confesamos Su Señorío sobre nuestras vidas.

Cuando sabemos que Jesús murió por nuestros pecados de acuerdo a las Escrituras, que al tercer día se levantó de la muerte después de haber quitado nuestro pecado y satisfecho los reclamos de justicia como nuestro substituto; cuando sabemos eso y lo tomamos como nuestro Salvador y lo confesamos como Señor, en ese momento recibimos la naturaleza de Dios y nos volvemos la Justicia de Dios en Cristo.

En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” Nos hemos vuelto la justicia de Dios en Cristo. Esa justicia no es una experiencia, aunque da nacimiento a muchas experiencias maravillosas. Esta es la naturaleza del Padre impartida a nosotros. Esta es esa naturaleza ganando ascendencia en nosotros hasta que sabemos que somos lo que Dios dice que somos, amos, ¡vencedores!

Tuesday, April 09, 2013

E. W. Kenyon - Dos Clases de Justicia - Parte 2


Por Qué Hemos Fallado

La iglesia ha sido muy fuerte en enseñarle al hombre su necesidad de Justicia, su debilidad y falta de capacidad para agradar a Dios. Ha sido muy fuerte en su denuncia de los pecados de los creyentes. Ha predicado contra la incredulidad, la conformidad con el mundo, y la falta de fe, pero ha sido tristemente deficiente en mostrar la verdad de lo que somos en Cristo, o como es que la Justicia y la fe están disponibles para nosotros.

La mayoría de nuestros himnos pone la redención como si fuera posterior a la muerte. 

Tendremos descanso cuando estemos en el cielo. Tendremos victoria cuando alcancemos el cielo. Tendremos paz con Dios cuando entremos al cielo. No habrán más fracasos cuando estemos en el cielo. En este lado no tenemos nada más que fracaso, miseria, desengaño y debilidad.

¿Qué quiso decir cuando dijo: “y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”? ¿Cuándo seremos completos? ¿En esta vida o en la otra? ¿Qué quería decir en Romanos 8:37: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”? ¿Cuándo seremos más que vencedores? ¿Acaso será después de la muerte cuando dejemos este valle de lágrimas? Y Filipenses 4:13 dice:“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” 

¿Cuándo seremos capaces de hacer todas estas cosas? ¿Será después de terminar nuestra carrera y estar con Él en el Nuevo Cielo y en la Nueva Tierra? En Romanos 8:1 Él declara: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” ¿Cuándo será esto nuestro? No hemos escuchado nada más que prédicas de condenación. El ministerio no hace distinción entre santos y pecadores. ¿Cuando es que Romanos 5:1 se volverá una realidad? “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 

En el presente los ministros no predican paz. Siempre está en el futuro. ¿Cuándo encontraremos esa cosa gloriosa llamada Paz? ¿Cuándo es que Jesús nos fue hecho “sabiduría, justificación, santificación y redención”? ¿Vendrá a nosotros con la muerte, o es un hecho para nosotros ahora? “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Sabemos que la primera parte es verdad, ¿pero la segunda parte lo es? ¿Nos volveremos justos en la vida presente, o después de la muerte?¿Esta justicia es simplemente “atribuida” a nosotros, o nos volvemos justos en Él? ¿Esta redención es metafísica o es una realidad? ¿Judas 24 depende de nosotros? “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría.” 

Esta presencia de la que habla aquí en la que seremos puestos con gran alegría, ¿es para después de la muerte o para ahora? Para mi es muy claro que vivimos ahora en Su presencia. Si Él no puede presentarnos “ahora” ante Su presencia con gran gozo, ciertamente no puede presentarnos ante la presencia del Padre con gran gozo después de la muerte.

Si se requiere de la muerte para limpiarnos del pecado, se nos ha dejado ante un dilema infeliz. La muerte es del diablo. Eso indicaría que Dios en Su redención fue incapaz de darnos victoria, que Él necesitaba del diablo para completar Su obra redentora. Yo creo que lo que dice la Escritura es absolutamente verdad, que Dios mismo es nuestra justicia, y que nosotros somos la justicia de Dios en Él. Estoy convencido que somos participantes de la naturaleza divina. No hay condenación para nosotros que “andamos en luz, como él está en luz.”  

La totalidad de la enseñanza de la iglesia acerca de la separación del mundo es vaga e ilusoria. Una rama de la iglesia enseña que los que hemos nacido de nuevo todavía tenemos “la naturaleza caída”, Esa es la naturaleza de pecado que vino sobre Adán en la caída. ¿Qué es lo que esto significa? Juan 8:44 es la Escritura que lo explica: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo.” Esa es la naturaleza de Satanás. Satanás le impartió al hombre su naturaleza. Ellos reconocen el hecho que Dios proveyó un nuevo nacimiento pero ese Nuevo nacimiento es un gran fracaso. Lo único que puede hacer es darnos vida eterna y perdonarnos. No puede quitar la vieja naturaleza de nosotros. Eso no está en la Palabra. En 2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Un hombre no puede estar en Cristo y tener la naturaleza del diablo en él. Es de la familia de dios o de la familia de Satanás. En 1 Juan 3:10 dice: “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo.” No hay un desarrollo real de la fe, ni una fuerte vida cristiana victoriosa con esta concepción mezclada. Somos nuevas creaciones o no lo somos. Hemos pasado de muerte a vida o no lo hemos hecho. Cuando dijo: “El pecado no se enseñoreará de ti”, quería decir exactamente lo que dijo. Si vives una vida de debilidad y derrota es porque no sabes quién eres en Cristo.

La necesidad suprema de esta hora para la iglesia es saber lo que somos en Cristo, como nos ve el Padre, y como considera que debemos ser. En Efesios 1:3 dice: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.” En Colosenses 1:21-22: “Y a vosotros también,  que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente,  haciendo malas obras,  ahora os ha reconciliado  en su cuerpo de carne,  por medio de la muerte,  para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.”

Esto ya ha sido hecho en Cristo. Tú permaneces completo delante de Él en Cristo. En Efesios 5:27 dice: “A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.” En la mente de la mayoría de las personas esto será después de la muerte. Pero esto no es verdad. Ahora presentados sin mancha ni arruga.

¿Piensas que cualquier creyente lleno de pecado (de la forma que se usa ese término) podría estar en Cristo y mantenerse sin mancha ni arruga delante de Él? Si Él no puede quitar la naturaleza de pecado de nosotros cuando nacemos de nuevo, si los méritos de la sangre no alcanzan ni borran esto, ¿cómo podríamos entonces estar bien? No cuando muramos, porque Satanás es el autor de la muerte. Yo declaro ante los ángeles del cielo, los demonios y todos los ejércitos del infierno, que la obra redentora de dios no necesita la ayuda de Satanás para hacernos completos ante de la presencia de Dios.

Sunday, April 07, 2013

E. W. Kenyon - Dos Clases de Justicia -Parte 1


Dos Clases de Justicia

La Razón Por la Qué

La urgencia que hace a un hombre borracho, a otro filósofo. . . el desenfreno que llena los salones de baile y los casinos, los moteles y los cines, y todos los demás lugares de placer es la búsqueda del corazón por la realidad, esa búsqueda universal de las edades, la búsqueda del espíritu por el Santo Grial.

Nadie la encuentra hasta que tienen contacto con el Hombre, Cristo Jesús, y lo coronan como Señor de su vida. En ese momento termina la búsqueda. Ellos han llegado. Puede que no sean conscientes de lo que es, pero saben que los placeres que antes buscaban han perdido su gusto y atracción. No sabían que su hambre era espiritual, que buscaban algo que solo Dios podía dar. 

Ninguna persona alcanza ese lugar de descanso hasta que hacen ese contacto. El hombre es un ser espiritual. Tiene un alma. Vive en su cuerpo. El hombre real nunca puede estar permanentemente satisfecho con las cosas de los sentidos. Es un hecho que el chico o chica que encuentra esto en su adolescencia nunca sembrará avena salvaje, no habrá urgencia por los peligrosos placeres del mundo. Tienen algo que responde a ese clamor.

Este libro es un estudio, es una solución del problema espiritual, es la primera vez que alguien intenta entrar al reino espiritual y encontrar al hombre en su propio terreno. Te invitamos a leerlo cuidadosamente. Desearíamos tener contacto con todas las personas que lo hagan. Queremos conocer las reacciones de tu espíritu. Creemos que encontrarás la fuente del gozo eterno.


Introducción

Ellos han estado pescando toda la tarde, ahora están sentados frente al fuego del campamento. Son amigos cercanos. Después de un momento de silencio, le dice a su pastor: “La vida no ha sido como la soñé. Nunca alcance la meta que en mi juventud me propuse en el corazón. Nunca le había abierto a nadie mi corazón para decirle esto, pero te lo cuento hoy.

“Siempre fui religioso. He sido maestro de clases del Biblia. He sido superintendente de Escuelas Dominicales. He sido un educador desde que deje el colegio, pero todos estos años han sido un antecedente secreto de irrealidad. 

“Dios nunca ha sido una real para mí. He leído los Evangelios. Los he estudiado. Pero lo único que he encontrado ahí ha sido la conciencia que no he llegado.

“La dirección que me diste la otra noche me reveló lo que necesitaba. En mis primeros días nunca nos enseñaron acerca de la Vida Eterna. Era ‘convertirse’ y ‘unirse a la iglesia’. 

Casi no se nos enseño de justificación, eso siempre era un punto de vista teológico que no tenía ningún sentido de realidad. 

“Cuando entendí que uno podía recibir la vida eterna; la misma naturaleza de Dios, supe que lo que me dijiste acerca de la Justicia era real.

“Como un resplandor, mi teología y mis teorías se desvanecieron y por primera vez me vi como era realmente a la vista de Dios. Nunca había honrado lo que Él había hecho en Cristo. Nunca había sabido lo que Él había hecho por mí. Yo era una nueva creación. Tenía la misma vida y naturaleza de Dios. Difícilmente me había atrevido a decir: ‘Yo soy la Justicia de Dios.’ Nunca lo había confesado.

“Ni siquiera me había atrevido a pensar que sería algo así hasta después de morir. La conciencia de pecado me tuvo en esclavitud todos estos años. Cuando alguien predicaba contra el pecado, yo decía: ‘Ese soy yo.’ Conocía el pecado. Había luchado en su contra. 

Había sufrido sus efectos. Pero no sabía que había sido hecho una nueva creación y que el pasado había dejado de ser. No sabía que si cometía pecado tenía un Abogado delante el Padre, a Jesucristo el Justo. No sabía que cuando fui recreado me convertí en la Justicia de Dios en Cristo.