Wednesday, March 20, 2013

Lo que somos en Cristo (E. W. Kenyon)


Me sorprendió descubrir que las expresiones “en Cristo”, “en quien” y “en Él” ocurren más de 130 veces en el Nuevo Testamento. Este es el corazón de la revelación de la Redención que le fue dada a Pablo.

Aquí está el secreto de la fe; la fe que conquista, la fe que mueve montañas. Aquí  está el secreto del Espíritu guiándonos a toda la realidad. El corazón anhela la intimidad con el Señor Jesús y con el Padre. Este anhelo puede ser satisfecho ahora.

Efesios 1:7
En quien tenemos la redención por su sangre: la remisión de las caídas, según la riqueza de su gracia

No es una redención pordiosera, sino una verdadera libertad de lo que tenemos ahora en Cristo. Es una redención dada por el Dios que puede decir: “Haya lumbreras en la expansión de los cielos,” y haga que la totalidad de los cielos estrellados aparezcan en un solo instante. Es una omnipotencia que va mas allá del razonamiento humano. Aquí es donde la filosofía nunca a dejado una huella.

Nuestra redención es un milagro de Su gracia. Es de acuerdo a las “riquezas de Su gracia.” Es una obra que está en el tiempo presente traída “a través de Su sangre.” Es generosa. Es abundante. Nuestra redención es algo perfecto. Cuando la conoces, entras en ella, y tu corazón empieza a acostumbrarse a ella, habrá una habilidad en tu vida que nunca has conocido.

Colosenses 1:13-14
13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Tú has sido librado de la autoridad de Satanás. Eres libre. Es en Él en quien tienes redención. Has sido “trasladado al reino de su amado Hijo”. Eres libre del dominio de Satanás.

Llega la hora en la que despertarás al hecho de que él no puede colocar enfermedad en ti, de que no puede colocar dolor ni angustia en tu cuerpo.

Llega la hora en la que sabrás que la necesidad y la pobreza son cosas del pasado en tu vida.
   
Gritarás en medio de la turbulencia y el temor de otros hombres: “El Señor es mi pastor, nada me faltará. Me hace descansar en abundancia, en plenitud. Estoy satisfecho en Él.”

Esta redención es real. Satanás está desterrado, la enfermedad fue declarada illegal, la necesidad se ha desvanecido.

Somos libres.

Juan 8:36
36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

La palabra “verdaderamente” significa “en realidad”.

Juan 10:10
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia.

¿Qué es vida? Vida es la naturaleza de Dios. Tú puedes tener la naturaleza del Padre  abundantemente. Tú estás “en Cristo,” en la presencia del Padre. Estás en el mismo campo de la vida. El campo de la Vida es la Vida que trasciende la razón. Tenemos la Vida Eterna, la misma Substancia de Dios.

Jesús dijo en Juan 14:6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” Él estaba descubriéndonos su corazón, mostrándonos lo que puede hacer para nosotros en nuestra vida diaria.

Él puede ser todo lo que su corazón amoroso desea ser para aquellos que ha redimido. Puede ser una realidad para nosotros. ¡Cuánto anhela esto nuestro corazón! Él puede completar cada deseo de nuestros corazones.

Gálatas 5:1
1  Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

El más serio problema del creyente es la posibilidad de volver a estar en esclavitud después de haber hecho libre. El dejar el campo del espíritu y la fe, y caminar en el campo de los sentidos. Mientras el Sentido de la Razón obtiene supremacía él pierde su gozo en el Señor.

Somos nuevas criaturas en Cristo Jesús. Solo debemos descubrir lo que esto puede significar para nosotros.

2 Corintios 5:17
17  De modo que si alguno está en Cristo,  nueva criatura es….

Este hecho de la Nueva Creación te da todo lo que esto significa para Jesús y el Padre sea que lo sepas o no. La revelación de Pablo está llena de la verdad de la Nueva Creación. El sueño de Dios para ti es que disfrutes de los privilegios de esta Nueva Creación.

2 Corintios 5:17
17 …las cosas viejas pasaron;  he aquí todas son hechas nuevas.

Esas viejas cosas de esclavitud, temor, enfermedad, necesidad, debilidad y fracaso han pasado.

Tu dirás: “Eso no es posible.” Pero lo es. La Nueva Creación es tal como es el Amo. Él es la cabeza. Él es la Vid, ustedes son las ramas. Tal como É les, así eres tú.

En Juan 15:1-7 dice: “Yo soy la vid verdadera,  y mi Padre es el labrador… Yo soy la vid,  vosotros los pámpanos.”

Mientras estés tratando con dudas y temores; mientras estés sentado juzgándote a ti mismo, nunca llegarás. Nunca disfrutarás de estas cosas.

Sin embargo, si actúas en la Palabra; actúas en ella como lo harías sobre la carta de algún amigo, entonces llegarás.

Cuando lees: “Todas las cosas serán hechas nuevas,” empieza a pensar de ti mismo como viviendo en este nuevo campo.

Tú has sido reconciliado con Dios por medio de Cristo.

Tú tienes ahora comunión perfecta con Él.

¡Oh! ¡Las riquezas que te pertenecen en esta nueva relación! Atrévete a hacer tu parte.

Efesios 2:10
10 Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Si eres hechura Suya, es que eres satisfactorio para Él. Él está complacido contigo.

Hemos predicado tanto tiempo acerca de condenación y de pecado que no sabemos como predicar justificación y decirle a la gente lo que son en Cristo.

Cuando alguien se los dice, ellos sienten que esto es falsa enseñanza. Siente que cualquier cosa que no honre al pecado y los levante al lugar de Cristo es una falsa enseñanza.

Tú eres el hombre nuevo de Dios. Efesios 2:15 declara que Él trajo a existencia al nuevo hombre: “Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz.” Efesios 4:24: “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

La nueva creación solo conoce un Señor. Jesús es el Señor de la Nueva Creación.

Colosenses 2:6-7 nos da una declaración gráfica de los hechos: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”

¡Qué gloriosa verdad! Ya no eres más un debilucho. Su fortaleza es tu fortaleza. Debe ser fuerte en lo que eres y abundar en acciones de gracias. Cuando dejamos de abundar en acciones de gracias es que empezamos a deteriorarnos espiritualmente.


Salmo 27:1
1  Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

Salmo 23:1
1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Tu has salido libremente de la vieja prisión de la esclavitud y del temor y de la necesidad, del hambre y del frío. Tu has salido para entrar en la libertad de Dios.

Hebreos 7:25 es la actitud presente de Jesús por ti: “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” Él vive siempre para hacer intercesión por ti.

Él está sentado a la diestra del Padre. Dilo una y otra vez: “Por siempre Él vive por mi” 

Tal como la esposa vive por el hombre al que ama, igualmente en una mucha mayor medida el Señor Jesús vive por ti. Ese es su único negocio: vivir por ti.

Somos Su Justicia

De todas las riquezas que son conocidas por el corazón humano, no hay ninguna que se iguale con esta: lo que Jesús declara a través del apóstol Pablo de que somos Su justicia.

No puedo comprenderlo. ¡Qué preciosos debemos ser para Él!

Él se convirtió una vez en nuestra justicia. Una vez nos declaró justos a través de su muerte y su resurrección. Ahora Él va más allá de esa declaración y la hace una realidad. En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” En 1 Corintios 1:30: “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.”

Mira estos tres hechos bendecidos:

1. Él se volvió nuestra justicia (Romanos 3:26).
2. Él fue hecho justificación por nosotros (1 Corintios 1:30).
3. Hemos sido hechos la justicia de Dios en Él (2 Corintios 5:21).

En Gálatas 2:20 dice: “Lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Él me amó. Él se entregó por mí. ¡Cuán grande amor se revela aquí! Él no solo me redimió y santificó, sino que desde el cielo dice; “Yo soy la redención del hombre. Yo soy la santificación del hombre.”

Luego puedo escuchar como Su voz se eleva en las notas de un triunfo total cuando clama: “Yo soy Su Justificación y Su Sabiduría.”

Esa es toda Su obra. No son las obras del hombre pues entonces el diría: “yo tengo una parte en ello.” Tu arrepentimiento, lloriqueo y lamentos no tienen nada que ver con tu justicia o tu redención. Tú estás parado completo en Él, en toda Su grande y sin par vida.

Romanos 8:33-34 es el clímax de la revelación de nuestra Redención: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” Tú eres el elegido de Dios. Jesús y el Padre te han elegido y ahora Él dice: “Quién levantará algún cargo en contra de mi hijo o hija? Solo hay una sola persona que puede pararse ante la Suprema Corte que puede levantar algún cargo en tu contra. Ese es Jesús, y Él no lo hará.

“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” ¿No puedes ver las riquezas de gloria de tu herencia en Cristo? Tú estás en Él. Todo lo que Él planeó en Jesús es ahora una realidad del corazón.

No hay condenación para ti. No hay juicio para ti, No hay temor de la muerte para ti. No hay temor de muerte para ti. ¿Por qué? Porque la muerte simplemente está abriendo en vaivén los portales abiertos para que pases marchando triunfantemente a la presencia de tu Padre. 1 Juan 4:18 sostiene el corazón: “En el amor no hay temor,  sino que el perfecto amor echa fuera el temor.”

En Cristo hemos recibido la Vida Eterna, la Naturaleza de nuestro Padre. Esa Naturaleza es el Amor. Ese Amor es perfecto. Nuestro amor humano es imperfect. Su amore s “agape,” el amor que hace que la vida sea Hermosa.

Puede ser que no puedas entender o entrar en él, pero este es su perfecto amor, y es todo tuyo ahora.

1 Corintios 12:12
12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

De tal manera somos uno con Él que somos llamados Cristo. La Iglesia son llamados los que “son como Cristo.”

Él es la vid. Tú eres las ramas, El quinto verso de Juan 15:1-8 dice: “Yo soy la vid,  vosotros los pámpanos;  el que permanece en mí,  y yo en él,  éste lleva mucho fruto;  porque separados de mí nada podéis hacer.” Como la rama es para la vid, así eres tú para el corazón de Jesús.

Tú eres completamente uno con Él. Todo este tiempo has estado pensando acerca de tu pescador, acerca de tus debilidades y fracasos. Escúchalo susurrar de Romanos 8:1 a tu corazón ahora: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”

Si has Nacido de Nuevo estás “en Cristo.” Eres un vencedor Estás libre de la condenación. Eres la justicia de Dios en Él. Eres la plenitud de Dios en Él. Estás completo en Él. La riqueza de Su Gloria, la riqueza de sus riquezas, que nunca han sido oídas. Eres justo. No hay conciencia de pecado en ti. No hay complejo de inferioridad para ti. Tú estás ahora en Cristo, la misma justicia de Dios.

Tú puedes usar el Nombre de Jesús sin temor. Puedes hacer lo que Pedro hizo en Hechos 3:5-6: “Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” Tú puedes entrar libremente. En Juan 16:23-24 dice: “Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.” Lo que dice en Juan 15:7 es tuyo ahora: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.”

Tú estás en Él. Él está en ti. Eres Su Justicia. Eres Su Vida. Puedes hacer Sus obras ahora. En Juan 14:12-13 dice: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Toma tu lugar. Usa el Nombre para sanar a los enfermos. Su muerte no fue en vano. Su sufrimiento no fue en vano. Párate plenamente en Su plenitud, llénate con su abundancia. Estás lleno de Su santidad. Su gracia es tuya.

Hebreos 4:14-16 puede volverse una realidad en tu vida: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.” La palabra aquí no es “profesión” sino “confesión.” El cristianismo es llamado “la gran confesión.” Tu confesión es lo que eres en Cristo. Todo lo que te hemos dicho es tu realidad. Tú debes retenerla.

El adversario intentará que niegues tu confesión. Tratará de que confieses cualquier cosa en lugar de ello. Tratará de hacerte confesar debilidad y fracaso y escasez.

Pero tú reten tu confesión: “Mi Dios suplirá todo lo que me falta” (Filipenses 4:19). Párate en esta confesión: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Haz la declaración que Él es quien te fortalece. Dilo para ti en voz alta hasta que te acostumbres a escucharlo.

En 1 Pedro 2:24 dice: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” Tú moriste a los pecados en esa cruz; resucitaste para caminar en justicia; y por Sus heridas fuiste sanado. Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, la sanidad llegó a pertenecerte.

Retén tu confesión en la cara de cada asalto del enemigo. Resístelo en el Nombre de Jesús.

Camina en el Camino de la Justicia, que significa actuar y vivir como si Jesús te hubiese hablado la Palabra. Ese es el camino de la victoria. Esa es la manera en la que echas a los demonios y las enfermedades en el Nombre de Jesús. Cada enfermedad que aflige al cristiano podría ser sanada si hubiese alguien que se atreviera a caminar en justicia por ese creyente, que se hubiera atrevido a caminar en la plenitud de sus privilegios en Cristo. El demonio hubiera podido ser quitado y la sanidad podría haber sido suya.

En Hebreos 4:15-16 dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia,  para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Tú has sido invitado a venir ahora al salón del trono y sentarte con el Maestro y con el Padre.

Debes venir con osadía. No vengas gimiendo. No vengas confesando tu pecado llorando tus debilidades y fracasos. Ponte una nueva vestidura. Vístete apropiadamente para aparecer ante el trono.

Ustedes son los hijos e hijas sin condenación del Dios Todopoderoso. Encontrarás misericordia y gracia para ayudarte en el tiempo de necesidad.


Sunday, March 03, 2013

Nuestras Responsabilidades Como Miembros de la Iglesia



Nuestras Responsabilidades Como Miembros de la Iglesia

El éxito de nuestra Iglesia dependerá del hecho de que los miembros que se van añadiendo lo hagan entendiendo su misión dentro del Cuerpo.

En 1 Corintios 12:27 dice: “Vosotros,  pues,  sois el cuerpo de Cristo,  y miembros cada uno en particular.” En el contexto del capítulo vemos que todos los miembros de la iglesia  tienen características diferentes y todos serán colocados en lugares distintos según el talento y habilidad que Dios le haya dado.

Tomando esto en cuenta veamos algunas responsabilidades que tenemos como miembros de nuestra iglesia:

1. Una de nuestras responsabilidades principales es el compartir el Evangelio con las personas que todavía no conocen al Señor.

En Mateo 28:19-20 dice: “Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.”

Como creyente debemos predicar la Palabra a la gente; especialmente, debemos ocuparnos de ganar a nuestros familiares.

2. Cuidado y relación con el resto de los miembros de la iglesia.

En la iglesia somos una gran familia y como tal debemos tener una relación íntima de amistad y cuidado con los demás hermanos.

En 1 Corintios 12:22-26 dice: “Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él,  y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.”

Nuestra preocupación siempre debe ser que nuestros hermanos estén bien en el Señor para que puedan caminar en la victoria y bienestar que Dios les dio.

3. Asistencia y participación en las reuniones.

Ya hemos citado varias veces Hebreos 10:25 donde nos habla de la necesidad de reunirnos cada vez que haya una reunión en la iglesia.

La Biblia Amplificada lo pone así: “No dejando o descuidando el reunirse [como creyentes], lo cual es el hábito de ciertas personas, sino amonestar (advirtiendo, instando, y alentando) el uno al otro, y todos más fielmente mientras ven que el día está acercándose.”

Es una mala costumbre el dejar de reunirse, necesitamos hacerlo, porque no solamente debemos animar a la gente sino que también necesitamos que nos animen a nosotros

4. Ofrecer nuestros dones y talentos al servicio de la iglesia.

En Gálatas 5:13 dice: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”

Debemos servir en amor con aquellos talentos y habilidades que Dios nos ha dado; algunos apoyarán en música, otros como ujieres, otros como consejeros, otros en evangelismo, otros con los niños, otros en las células.

Hay un sinnúmero de actividades en la iglesia en las cuales podemos apoyar con las habilidades que Dios nos dio.

5. Sostener a la iglesia con nuestros diezmos y ofrendas.

Este es un punto muy importante, la iglesia tiene muchos gastos tanto en infraestructura, como en el personal y los proyectos para beneficio de la gente; y todas estas cosas requieren de dinero que debe salir de la gente que está asistiendo a la iglesia.

La Biblia tiene mucho que decir al respecto, pero la manera principal de sostener la iglesia es por medio de los diezmos y las ofrendas.

En Malaquías 3: 10 dice: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

El diezmo es sencillamente la décima parte de nuestros ingresos; es decir, un sol por cada diez que ganamos le pertenecen al Señor; y es lo que traemos a la iglesia para el sostenimiento de su obra.

La ofrenda no es una cantidad fija como el diezmo sino lo que le damos libremente al Señor según hayamos dispuesto en nuestro corazón.

En 2 Corintios 9:6-11 podemos ver esto muy claramente: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.  Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad,  porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que,  teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”

Debemos sostener nuestra iglesia con nuestros diezmos y ofrendas, tal como enseña la Biblia.

6. Debemos cuidar y obedecer a nuestros pastores

Dejamos lo más importante para el final, debemos cuidar, proteger, amar y obedecer a nuestros pastores.

El pastor es un don o regalo de Dios para nosotros, ha sido puesto para alimentarnos cuidarnos y edificarnos.

En Efesios 4:8, 11-12 dice: “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto,  llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres…Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Ya que Cristo mismo los constituyó como un regalo para nosotros debemos de respetar y cuidar ese don que Dios nos dio, en la forma de nuestro pastor.

En Hebreos 13:7 vemos que debemos seguir su ejemplo e imitar su fe: “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.” Y en Hebreos 13:17 vemos que debemos obedecerlos y someternos a ellos: “Obedeced a vuestros pastores,  y sujetaos a ellos;  porque ellos velan por vuestras almas,  como quienes han de dar cuenta;  para que lo hagan con alegría,  y no quejándose,  porque esto no os es provechoso.”

Thursday, February 21, 2013

El Creyente y la Iglesia Local


El Papel del Creyente en la Iglesia Local

Hechos 2:41-47
41 Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas.
42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones.
43 Y sobrevino temor a toda persona;  y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
44 Todos los que habían creído estaban juntos,  y tenían en común todas las cosas;
45 y vendían sus propiedades y sus bienes,  y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
46 Y perseverando unánimes cada día en el templo,  y partiendo el pan en las casas,  comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
47  alabando a Dios,  y teniendo favor con todo el pueblo.  Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

En una ocasión una joven estaba comiendo chicle en la iglesia, una hermana indignada se levantó y le dijo al Pastor: “Una hermana está comiendo chicle en la iglesia”

El Pastor le dijo: “No hermana, la iglesia está comiendo chicle.”

La idea de la hermana de que Dios habita solo en un lugar físico era incorrecta. Dios vive en la Iglesia que es la multitud de todos los creyentes en Cristo Jesús que lo han recibido como su Salvador y Señor.

En Hechos 17:24 Pablo dijo en su discurso en Atenas: “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay,  siendo Señor del cielo y de la tierra,  no habita en templos hechos por manos humanas.”

Y en 2 Corintios 6 vemos que nosotros somos el templo de Dios.

2 Corintios 6:14-18
14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos;  porque  ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?  ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial?  ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?  Porque vosotros sois el templo del Dios viviente,  como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
17 Por lo cual, salid de en medio de ellos,  y apartaos,  dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré,
18 Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

Este pasaje es bien claro, nosotros los creyentes, como hijos de Dios somos el templo de Dios, es decir, la iglesia.

Por eso, en el más amplio sentido bíblico, la Iglesia es el cuerpo de Cristo, la diversidad de creyentes bíblicos alrededor del mundo y de todas las épocas, que han sido unidos por la obra completa de Cristo en la cruz.

En nuestras congregaciones locales, desempeñamos un papel muy importante como miembros del cuerpo de Cristo.  Dios quiere que trabajemos juntos, a fin de que la Iglesia pueda ministrar eficazmente a otros.

El problema es que mucha gente por no tener una percepción apropiada de la iglesia y cuál es su función como organismo local, no toma su lugar en ella.

En este estudio responderemos estas preguntas.


La Iglesia y los Primeros Cristianos

Veamos como era la vida de los primeros cristianos para poder ver el secreto de su éxito.

Hechos 2:41-42
41 Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas.
42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones.

Vemos como los primeros cristianos luego de su conversión decidieron vivir una vida de iglesia reuniéndose y participando de una vida en común.

Hechos 4:31-32
31 Cuando hubieron orado,  el lugar en que estaban congregados tembló;  y todos fueron llenos del Espíritu Santo,  y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma;  y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía,  sino que tenían todas las cosas en común.

Vemos que los creyentes se congregaban y oraban juntos, además era gente de un mismo corazón y alma.

Hechos 5:41-42
41 Y ellos salieron de la presencia del concilio,  gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.
42 Y todos los días,  en el templo y por las casas,  no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.

Aquí vemos que los creyentes se congregaban, tanto en las casas como en el templo.

Es decir no solo era en los grupos que habían en los hogares sino también en una manera más general en el templo.

No es suficiente asistir solamente a la célula o grupo familiar, también necesitamos ir a la iglesia local donde está reunida toda la iglesia.

Por eso el autor de Hebreos nos dio la orden de no dejarnos de reunirnos sino que lo hagamos de una manera continua.

Hebreos 10:25
25 No dejando de congregarnos,  como algunos tienen por costumbre,  sino exhortándonos;  y tanto más,  cuanto veis que aquel día se acerca.

La traducción Kadosh lo coloca de esta manera: “No descuidando nuestras propias reuniones en las Asambleas, como algunos han hecho una costumbre, sino alentándonos el uno al otro. Y hagamos esto tanto más cuando vemos que aquel Día se acerca.”

Es evidente que los hermanos a los cuales se envió esta Epístola habían tomado la costumbre de dejar de reunirse, sea por dejadez o por la persecución, pero esto es algo que no debemos hacer.

Mientras más vemos que el día del Señor acerca debemos reunirnos como creyentes en nuestras propias asambleas o iglesias locales.


Sunday, February 03, 2013

Definiendo la Iglesia


Definiendo la Iglesia

Para poder entender el plan de Dios en este mundo debemos entender lo que es la iglesia, pues es el medio a través del cual va a realizarse su plan en este mundo.


Definición de Iglesia

La palabra iglesia viene del término griego ekklesia, esta palabra, a su vez, se compone de dos: "ek" que quiere decir "fuera del grupo" y "kaleo" que significa "llamar," de ahí podemos ekklesia definir como: “los llamados a estar fuera.”

Desde la antigüedad se usó el término ekklesia para designar un grupo de personas que era llamado a una reunión pública, una asamblea; no importando el carácter de la reunión. Por ese motivo, cuando los creyentes del Nuevo Testamento se unieron para adorar a Dios, se llamaron ekklesia.

Vine confirma eso cuando dice: “Se usaba entre los griegos de un cuerpo de ciudadanos reunido para considerar asuntos de estado.”

En Hechos 19:23-41 podemos ver un ejemplo claro de esto durante el alboroto que ocurrió en Éfeso provocado por los seguidores de la diosa Diana.

En el verso 32 dice: “Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.” Y en los versos del 39 al 41: “Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir. Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.”

En Hechos 7:38 se utiliza el término ekklesia para designar a la congregación de Israel: “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos.”

En Hebreos 2:12 también vemos esto: “Diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.”

A partir de Mateo 16:18 ekklesia se convierte en un término cristiano luego del uso que Jesús le dio en ese verso: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”

En Efesios 1:22-23 la iglesia es llamada el cuerpo de Cristo: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”

En 1 Corintios 12:12-13 dice: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

Por lo que hemos visto podemos definir a la iglesia de esta manera: “La iglesia es la comunidad, congregación o asamblea de todos los creyentes del Nuevo Testamento que han sido unidos por los lazos de la fe y la acción regeneradora del Espíritu Santo, de una manera vital a Jesucristo.”

Notemos que el término iglesia no su refiere a un templo, edificio o lugar de culto como sucede en la actualidad sino a la gente que se reúne en esos lugares.


La Iglesia Local y la Iglesia Universal

La iglesia podemos verla en dos dimensiones: la iglesia universal, que es el cuerpo de Cristo, todos los creyentes que están sea en el cielo o que vivan en la tierra; y, la iglesia local, que son comunidades, congregaciones o asambleas que se reúnen en un lugar geográfico determinado.

En Colosenses 1:18 vemos a Jesús como cabeza de la iglesia: “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.”

Jesús es la cabeza de todo el cuerpo que es la iglesia universal, a la cual todos nosotros pertenecemos, sin importar cual sea la iglesia local a la que pertenezcamos.

Notemos lo que pasó mientras Pablo perseguía a los creyentes: “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” (Hechos 9:1-5).

Pablo pensaba que perseguía a la iglesia, pero en realidad estaba persiguiendo a Jesús. La iglesia universal es el cuerpo de Cristo.

Otra definición de la Iglesia local es esta: “Una congregación de santos organizada de acuerdo con el Nuevo Testamento de un sitio.” Por ejemplo: ". . . la Iglesia en Cencrea" (Romanos 16:1), ". . . la Iglesia de los Tesalonicenses" (1 Tesalonicenses 1:1), ". . . la Iglesia en Tiatira" (Apocalipsis 2:18).

En el Nuevo Testamento hay muchos registros más de iglesias locales las cuales se reunían en lugares particulares.

Nosotros como creyentes nos reunimos en una iglesia local pero pertenecemos a la iglesia universal.


Propósito y Misión de la Iglesia

En 1 Pedro 2:9 dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

El plan de Dios para la iglesia es que anunciemos a Jesús.

En 1 Timoteo 2:3-4 vemos cual es el plan de Dios para el mundo: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

Dios desea que todos los hombres sean salvos.

En Juan 3:16 vemos que por ese motivo vino Jesús al mundo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Jesús vino al mundo para morir por nosotros y darnos vida eterna, el precio ya fue pagado pero ahora nos toca a nosotros hacer algo.

En 1 Corintios 1:21 dice: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.”

Nos toca ahora predicar el evangelio.

En Marcos 16:15-16 Jesús dijo: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Es nuestra responsabilidad ir al mundo y predicar el evangelio.

En 2 Corintios 5:18-20 vemos de manera más clara el propósito de Dios para la iglesia: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”

Dios le dio un ministerio a la iglesia, el consagrarse a reconciliar a los hombres a través de la predicación del evangelio.

Otra parte de la misión de la iglesia la vemos en Efesios 4:11-12: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Dios ha levantado el ministerio quíntuple para perfeccionar o entrenar a los santos para que hagan la obra del ministerio, es decir, equiparlos para que puedan predicar el evangelio con efectividad.

Además para que los creyentes puedan ser edificados y crecer en la gracia de Dios.


Gobierno de la Iglesia

Dios ha levantado las iglesias locales colocando el ministerio del pastor para su dirección y cuidado.

En Mateo 24:45 dice: “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?”

En Hechos 20:28 vemos que Dios mismo, a través del Espíritu Santo es quien pone los pastores en la iglesia: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”

Cuando la Biblia habla de obispos está hablando de pastores en su papel de supervisores del rebaño.

Dios es el que colocó el ministerio pastoral en la iglesia, recordemos que en Efesios 4:11 dice: “Y el mismo constituyó. . . pastores. . . .”

Dios es el que eligió a los pastores, no la iglesia, la iglesia solamente reconoce al pastor que Dios le dio.

La iglesia tiene la responsabilidad de reconocer a su pastor pero el pastor también tiene responsabilidades hacia la iglesia.

En 1 Pedro 5:1-4 dice: “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”

Aquí el término anciano se refiere a los pastores, noten que al final se llama a Jesús el príncipe de los pastores.

Pedro les dice a los pastores que apacienten sus iglesias locales, cuidando de ellos porque fue Dios quien les encomendó ese rebaño.

Finalmente en Efesios 4:12 vemos un aspecto más del ministerio pastoral: “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Es decir, convertir a los creyentes en ganadores de almas, entrenarlos y equiparlos para que puedan realizar con efectividad la Gran Comisión.

Además, enseñarles la buena Palabra de Dios, todo el consejo de Dios para que puedan tener vidas fructíferas.

Por este motivo es que Dios preparó un equipo especial de gente llamada el ministerio de ayudas.
 

Wednesday, January 23, 2013

Los Oficios Ministeriales de Cristo el Ungido


Los Oficios Ministeriales de Cristo el Ungido


El hecho de que Jesús tuviese el Espíritu Santo en toda su plenitud hizo que el operase en los 5 oficios del ministerio quíntuple.

En Hebreos 3:1 podemos verlo operando en su ministerio de apóstol:

Hebreos 3:1
1  Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.

El significado más simple de un apóstol es: “uno que es enviado.”

Un apóstol es alguien que ha sido comisionado para hacer algo, para lo cual ha sido acreditado con credenciales.

En el oficio del apóstol se encuentran los otros 4 oficios ministeriales; el profeta, el evangelista, el pastor y el maestro; así que veamos primero su función como apóstol y luego los otros 4 oficios del ministerio quíntuple en la vida de Jesús.

Jesús fue enviado por Dios a la tierra con un propósito:

Juan 17:3
3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,  el único Dios verdadero,  y a Jesucristo,  a quien has enviado.

Lucas 4:43
43  Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios;  porque para esto he sido enviado.

El vino para predicar el evangelio, que fue la razón para la cual fue ungido; pero tenía una misión mayor que era el morir por nosotros.

Juan 3:16
16  Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Jesús fue enviado con una misión específica al mundo. Así que cuando estuvo en la tierra Jesús cumplió su función como apóstol.

Otro oficio que el cumplió en la tierra es el de profeta.

Jesús mismo se llamó profeta durante su ministerio terrenal

Mateo 13:57
57  Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra,  sino en su propia tierra y en su casa.

Marcos 6:4
4  Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra,  y entre sus parientes,  y en su casa.

La gente de Israel también se dio cuenta y declaró que Jesús era un profeta:

Lucas 7:16
16  Y todos tuvieron miedo,  y glorificaban a Dios,  diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros;  y: Dios ha visitado a su pueblo.

Las señales que Jesús hacía eran demostración para la gente que Jesús era el profeta que Moisés había profetizado.

Juan 6:14
14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Juan 7:40
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

Moisés había profetizado en el Antiguo Testamento acerca del profeta que se iba ha levantar

Deuteronomio 18:15-19
15  Profeta de en medio de ti,  de tus hermanos,  como yo,  te levantará Jehová tu Dios;  a él oiréis;
16  conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea,  diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios,  ni vea yo más este gran fuego,  para que no muera.
17  Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18  Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos,  como tú;  y pondré mis palabras en su boca,  y él les hablará todo lo que yo le mandare.
19  Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre,  yo le pediré cuenta.

Jesús era ese profeta que ellos estaban esperando.

Un profeta tiene marcas específicas: en su ministerio se ven consistentemente 2 de los 3 dones de revelación, más el don de profecía, y la unción para enseñar o profetizar; además que también lo dones de poder se ven en este ministerio.

Jesús tuvo estas marcas dentro de su ministerio.

Por ejemplo, en Juan 4 podemos ver como uso la palabra de conocimiento para mostrar el estado marital de la mujer samaritana:

Juan 4:16-19
16  Jesús le dijo: Ve,  llama a tu marido,  y ven acá.
17  Respondió la mujer y dijo: No tengo marido.  Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
18  porque cinco maridos has tenido,  y el que ahora tienes no es tu marido;  esto has dicho con verdad.
19  Le dijo la mujer: Señor,  me parece que tú eres profeta.

La palabra de conocimiento, es la manifestación dada por el Espíritu Santo de una porción del conocimiento de Dios acerca de conocimientos pasados o presentes.

Eso fue lo que hizo con la mujer, lo dijo lo que le había pasado en su vida y su situación actual.

En Juan 7 podemos ver la manifestación de la palabra de sabiduría junto con el de profecía:

Juan 7:37-40
37  En el último y gran día de la fiesta,  Jesús se puso en pie y alzó la voz,  diciendo: Si alguno tiene sed,  venga a mí y beba.
38  El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
39  Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él;  pues aún no había venido el Espíritu Santo,  porque Jesús no había sido aún glorificado.
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

La palabra de Dios es una porción acerca de la sabiduría de Dios concerniente ha hechos futuros, por lo general es condicional; y la profecía es un mensaje dado por el Espíritu Santo en leguaje conocido por la persona que lo emite y los que los escuchan; la profecía es para edificar, exhortar y consolar.

En este pasaje Jesús estaba hablando de un tiempo en el futuro en que ríos de agua viva correrían del interior de los personas, Esto venía con una condición, los que creyesen tendrían esta experiencia en sus vidas.

Además fue un mensaje dado en lenguaje conocido por Jesús y por las personas que lo oían.

Pero también vemos como los dones de poder se manifestaron en su ministerio. Los dones de poder son: El don de fe, el don de operación de milagros y los dones de sanidades.

Juan 6:10-14
10  Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente.  Y había mucha hierba en aquel lugar;  y se recostaron como en número de cinco mil varones.
11  Y tomó Jesús aquellos panes,  y habiendo dado gracias,  los repartió entre los discípulos,  y los discípulos entre los que estaban recostados;  asimismo de los peces,  cuanto querían.
12  Y cuando se hubieron saciado,  dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron,  para que no se pierda nada.
13  Recogieron,  pues,  y llenaron doce cestas de pedazos,  que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.
14  Aquellos hombres entonces,  viendo la señal que Jesús había hecho,  dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Para la multiplicación de alimentos se necesitaros dos dones de poder: el don de fe y el don de operación de milagros.

El don de fe es una manifestación de fe especial que da el Espíritu Santo para recibir un milagro de Dios, es un don pasivo; mientras que el de operación de milagros es un don activo, es un don que hace algo, provoca una acción que rompe el curso natural de las leyes de la naturaleza.

Es interesante que la gente al ver estos dones en manifestación se dio cuenta de que Jesús era un profeta.

Como un dato adicional, Jesús también utilizo el tercer don de revelación, el discernimiento de espíritu en su ministerio. Este don no solo es ver demonios, sino ver espíritus en general.

Por ejemplo, en la transfiguración conversó con Moisés y Elías:

Mateo 17:1-5
1  Seis días después,  Jesús tomó a Pedro,  a Jacobo y a Juan su hermano,  y los llevó aparte a un monte alto;
2  y se transfiguró delante de ellos,  y resplandeció su rostro como el sol,  y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
3  Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías,  hablando con él.
4  Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor,  bueno es para nosotros que estemos aquí;  si quieres,  hagamos aquí tres enramadas: una para ti,  otra para Moisés,  y otra para Elías.
17:5  Mientras él aún hablaba,  una nube de luz los cubrió;  y he aquí una voz desde la nube,  que decía: Este es mi Hijo amado,  en quien tengo complacencia;  a él oíd.

Aquí está Jesús conversando con Moisés y Elías, y además se escuchó la voz de Dios.

En otras ocasiones vio demonios y también ángeles:

Marcos 1:12-13
12  Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.
13  Y estuvo allí en el desierto cuarenta días,  y era tentado por Satanás,  y estaba con las fieras;  y los ángeles le servían.

Entonces vemos que en Jesús se manifestó el don de discernimiento de espíritus.

Podemos concluir que Jesús tuvo el oficio y la unción de profeta en su ministerio terrenal.

Otra faceta que tuvo Jesús en su ministerio terrenal fue la de evangelista.

La definición de evangelista es: “Una persona que anuncia el Evangelio; un mensajero de buenas nuevas.”

Jesús fue ungido para anunciar el evangelio.

Lucas 4:17-21
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Jesús fue ungido para predicarles el evangelio a los pobres.

La palabra predicar significa sencillamente anunciar, a diferencia de la palabra enseñar que significa explicar.

Es como cuando hacen una película, después de hacerla empieza la publicidad para que la gente vaya a verla, ese anuncio es la predicación.

Cuando una persona ve la película y sabe de lo que trata porque la vio, es como la enseñanza.

La prédica anuncia y la enseñanza explica.

Jesús se pasó parte de su ministerio predicando.

Marcos 1:14-15
14  Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
15  diciendo: El tiempo se ha cumplido,  y el reino de Dios se ha acercado;  arrepentíos,  y creed en el evangelio.

Mateo 4:17
17  Desde entonces comenzó Jesús a predicar,  y a decir: Arrepentíos,  porque el reino de los cielos se ha acercado.

Jesús empezó su ministerio predicando el evangelio del reino de Dios.

Una parte primordial del ministerio del evangelista son los dones de poder y las sanidades y milagros.

El evangelista Raymond T. Richie decía: “Los milagros son la campana que Dios usa para atraer a la gente!

Las noticias del Ungido y su Unción fueron las “buenas noticias” o “evangelio” de la Iglesia Primitiva.

Cuando le a pidieron Pedro que predique por primera vez el mensaje del evangelio a los gentiles, lo primero que les dijo fue: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret,  y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,  porque Dios estaba con él.”

Hechos 8:5-8
5  Entonces Felipe,  descendiendo a la ciudad de Samaria,  les predicaba a Cristo.
6  Y la gente,  unánime,  escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe,  oyendo y viendo las señales que hacía.
7  Porque de muchos que tenían espíritus inmundos,  salían éstos dando grandes voces;  y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8  así que había gran gozo en aquella ciudad.

Cuando Felipe predicaba en Samaria acerca de Cristo (el Ungido y Su Unción); ellos escucharon y recibieron las buenas noticias acerca de que el Ungido y Su Unción habían venido a destruir los yugos de sus espaldas.

Desde el momento que lo recibieron, Dios lo confirmó, tal como lo había hecho en el ministerio de Jesús.

La unción es la presencia de Dios a través del Espíritu Santo. Como vimos en Lucas 4:18 y Hechos 10:38 la unción sobre Jesús venía del Espíritu Santo.

1 Juan 2:20, 26-27
20  Pero vosotros tenéis la unción del Santo,  y conocéis todas las cosas.
26  Os he escrito esto sobre los que os engañan.
27  Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros,  y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe;  así como la unción misma os enseña todas las cosas,  y es verdadera,  y no es mentira,  según ella os ha enseñado,  permaneced en él.

La unción que hemos recibido de Jesús viene del Espíritu Santo. La unción es el poder y Espíritu de Dios para servirle en esta tierra. Jesús ha provisto la misma presencia de Dios del Espíritu Santo para cumplir nuestros ministerios terrenales que la que el tuvo en su ministerio terrenal.

La palabra “Cristo” no solo es otro nombre para Jesús; sino una referencia al Ungido y la Unción que estaba en Él y sobre Él. Igualmente, la palabra “cristianos” significa más que simples seguidores de Jesús.; significa “los ungidos”. La misma Unción destruidora de yugos que estaba sobre Jesús está disponible para nosotros.

Veamos nuevamente 1 Juan 2:27: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros,  y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe;  así como la unción misma os enseña todas las cosas,  y es verdadera,  y no es mentira,  según ella os ha enseñado,  permaneced en él.”

Esas últimas dos palabras también pueden traducirse “en ella”. Dicho de otro modo, la frase puede ser también una exhortación para que los creyentes permanezcan en el Ungido, Jesús, o que permanezcan en la unción. Ambas interpretaciones son correctas porque no puedes separar al Ungido de la unción Si tú estás en el Ungido, entonces tu estás en la unción.

Cada vez que encontramos un verso que usa la palabra Cristo en el Nuevo Testamento; debemos traducirlo como “el Ungido y Su Unción.”

Luego meditemos en la nueva revelación que trae este significado a cada porción de la Escritura.

Empecemos con los versos que dicen “en Cristo” o “por Cristo” y leámoslos así: “En el Ungido y Su Unción”, o “a través del Ungido y de su Unción.” Eso cambiara nuestras vidas.

Si estamos “en Cristo”, hay una unción para todo lo que hemos sido llamados ha hacer, sin importar que tan pequeño o grande sea el trabajo.

Otro aspecto de la unción sobre Jesús es la unción que tuvo como pastor cuando estuvo en su ministerio terrenal.

En Juan 10 él se llama a sí mismo como el buen pastor:

Juan 10:10-15
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia.
11  Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas.
12  Mas el asalariado,  y que no es el pastor,  de quien no son propias las ovejas,  ve venir al lobo y deja las ovejas y huye,  y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13  Así que el asalariado huye,  porque es asalariado,  y no le importan las ovejas.
14  Yo soy el buen pastor;  y conozco mis ovejas,  y las mías me conocen,
15  así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas.

Lo vemos a lo largo de su ministerio, el hecho del  cuidado y protección que tuvo por los suyos, y el cumplimiento de dar su vida por sus ovejas.

En 1 Pedro 5:4 dice: “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores,  vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”

Esta frase, “Príncipe de los Pastores”, nos habla del rango de Jesús como el Pastor Principal o supremo.

Vine traduce la palabra usada de esta manera: Arquipoimen (ἀρχιποίμην) jefe de pastores (arque, jefe, príncipe; poimen, pastor). Se dice solo de Cristo (1 Pedro 5:4): «el príncipe de los pastores». Los griegos actuales lo utilizan para designar a jefes tribales.

Las diversas versiones de la Biblia lo traducen como: Pastor Supremo (Nueva Versión Internacional, Arcas y Fernández), Jefe de los Pastores (Biblia del Pueblo de Dios, Latinoamericana), Pastor Principal (Dios Habla Hoy, Versión Moderna, Kadosh), Arquipastor (Junemann) y Mayoral (Jerusalén, EUNSA).

Estas palabras nos dan una mayor idea de su rango entre los pastores como el Pastor Principal de la Iglesia.

En Hebreos 13:20 vemos a Jesús en función de su relación con los creyentes:

Hebreos 13:20
20  Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo,  el gran pastor de las ovejas,  por la sangre del pacto eterno.

Aquí Jesús es llamado en relación a nosotros como el Gran Pastor de las ovejas.

Finalmente vemos a Jesús en su ministerio como maestro.

Si vemos el ministerio de Jesús nos encontraremos que la mayor parte del tiempo se la pasó enseñando; vemos esto en enseñanzas abiertas como el Sermón del Monte o en grupos más pequeños como en el caso de Marta y María o las instrucciones que les da a sus discípulos durante la última cena.

En Mateo 9:35 vemos como parte importante del ministerio de Jesús era la enseñanza: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Eran 3 cosas las que hacía Jesús principalmente en su ministerio itinerante: “Y recorrió Jesús toda Galilea,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23).

Jesús se la pasaba enseñando, predicando y sanando a los enfermos.

En Marcos 6:6 vemos parte de su ministerio de enseñanza era para combatir la incredulidad de la gente que le impedía recibir lo mejor que Dios tenía para ellos: “Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.  Y recorría las aldeas de alrededor,  enseñando.”

La compasión de Jesús era lo que lo motivaba a enseñarle muchas cosas a la gente, en Marcos 6:34 podemos verlo claramente: “Y salió Jesús y vio una gran multitud,  y tuvo compasión de ellos,  porque eran como ovejas que no tenían pastor;  y comenzó a enseñarles muchas cosas.”

El amor de Jesús era lo que le motivaba para que saliera la unción del maestro en Él para enseñarles y sacarlos de la ignorancia espiritual en que se encontraban.

Sus palabras eran tales que la gente se admiraba de su doctrina (enseñanza).

Marcos 1:27
27 Y todos se asombraron,  de tal manera que discutían entre sí,  diciendo: ¿Qué es esto?  ¿Qué nueva doctrina es esta,  que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos,  y le obedecen?

Cerca de 60 veces en los Evangelios la gente se refirió a Jesús como maestro, tanto sus discípulos, como sus amigos, seguidores  y enemigos.

Un ejemplo es su encuentro con Nicodemo, que era un fariseo culto y reconocido, que lo reconoce como maestro de Israel.

Juan 3:1-2
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.

Otro caso es el del joven rico, quien llama a Jesús maestro bueno (Marcos 10:17).

Jesús mismo dijo de si mismo que era maestro:

Mateo 23:8, 10
8  Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo,  y todos vosotros sois hermanos.

Juan 13:13 
13 Vosotros me llamáis Maestro,  y Señor;  y decís bien,  porque lo soy.10  Ni seáis llamados maestros;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo.

Podemos ver cómo es que Jesús mientras anduvo en la tierra operó en los 5 oficios del ministerio quíntuple.